25 enero 2008

Crisis ¿Qué crisis?

[Publicado en DISEMDI, Sección Actualidad, Juan Carlos Paredes, 24/01/08]

Una vez metidos de hoz –y de coz- en plena campaña electoral en España tendremos oportunidad durante las próximas semanas de comprobar los verdaderos intereses y el nivel de la llamada “clase política”. Parafraseando a Cicerón: no hay necedad que no haya sido dicha antes por un político. En este caso, tanto los hunos (con hache) como los otros, tanto los tirios como los troyanos se empeñarán en convencernos de que nuestra economía se halla en profunda crisis… o de todo lo contrario, de que en realidad nos encontramos en el mejor de los mundos posibles y que una tasa de crecimiento del 3’7 no puede significar otra cosa que gozamos de una salud envidiable. Lo malo es que sabemos que cada parte defendería las tesis contrarias si se vieran con los papeles cambiados: los socialistas en la oposición y los populares en el gobierno. De hecho, de esto ya tenemos experiencia.

Mi opinión es que sí nos encontramos en situación de crisis. Crisis para la cual, lamentablemente, ninguno de los dos partidos mayoritarios en España tienen solución. Y ello por dos razones fundamentales: 1) ambos han contribuido a generar esa crisis, y, por tanto 2) nunca reconocerán tal crisis como realmente existente.

¿Qué crisis? El diagnóstico lo ha señalado recientemente de manera magistral el profesor Vicenç Navarro: El gasto público social por habitante de España es casi la mitad del promedio de la UE-15. Tal austeridad de gasto público social aparece claramente en las deficiencias de los servicios públicos, causa de las frustraciones existentes tanto entre los usuarios como entre los profesionales y trabajadores de tales servicios. Ejemplos hay múltiples. En la sanidad pública española (cuyo gasto público por habitante es solo el 66% del promedio de la UE-15, siendo de los más bajos de tal comunidad), hemos visto huelgas de médicos de la atención primaria exigiendo tener al menos diez minutos de tiempo de visita como promedio (hoy el promedio en España es de seis minutos). EL PAIS, 01/10/07.

Esta situación continuará, o se agravará, con independencia de que nuestra economía crezca al 4 ó al 1%. Mientras no haya voluntad política de atajar esta crisis las dos fuerzas políticas con posibilidad de formar gobierno intentarán convencernos de que ese 3’7 es bueno o malo según quien ocupe el poder. ¡País!

22 enero 2008

Sobre el aprendizaje del idioma inglés.

He encontrado el siguiente comentario en un blog -cuyo autor no nombraré, al menos de momento, para no condicionar la lectura- que contiene suficientes elementos para iniciar un intersante debate sobre el tema tratado [¿alguien se anima?]:


(...)Es interesante lo del inglés. Desde hace muchos años nos están metiendo el inglés hasta en la sopa, millones de españoles gastan considerables cantidades de dinero y de tiempo en unos estudios que en la gran mayoría de los casos solo les permitirán chapurrear el idioma. Y del que van a sacar poquísimas ventajas, entenderse en los hoteles cuando viajan y poco más. Aunque con creciente frecuencia pueden entenderse también en español, debido a la mera influencia del número creciente de viajeros de nuestro idioma.
Pero el asunto tiene otra faceta de mayor enjundia: el proceso acelerado de aculturación, de pérdida de la propia cultura, que sufre España. La gran mayoría no aprenderá más inglés que el suficiente para adulterar y estropear su propia lengua, y la minoría que realmente lo aprende está desplazando al español, en nuestro propio país, de los niveles altos de la cultura, la economía, etc. En esos niveles la cultura española va borrándose o se convierte, cada vez más, en un sucedáneo de baja calidad de la cultura anglosajona. A grandes masas de españoles su propia cultura le resulta cada vez más extraña, cuando no despreciable, mientras absorbe en grandes dosis la useña e inglesa, junto con la telebasura, que tanto está desmoralizando a nuestra sociedad.(...)

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