11 diciembre 2007

"Operación guateque" y Mr. X

Llevaba algún tiempo queriendo escribir algo relativo a los casos de corrupción sobre licencias de apertura de locales y demás “excesos” descubiertos en el popular Ayuntamiento de Madrid. Lo que al principio fueron solo cinco o seis detenidos ha ido creciendo de tal modo que afecta ya a integrantes de varias concejalías del Ayuntamiento y el número total de detenciones rebasa la treintena… El juez ha decretado el secreto del sumario así que habrá que esperar todavía algún tiempo hasta que conozcamos el verdadero alcance de los hechos.

El caso es que, a la vista de los esquemas publicados recientemente por los periódicos PUBLICO y EL PAÍS (pinchar en las imágenes de arriba y abajo), no he podido evitar recordar aquellos gloriosos años de acoso y derribo por parte del diario EL MUNDO et altrii hacia los gobiernos de González. En aquella época se acuñó (Garzón) la expresión Mr. X como vértice inevitable en el que confluiría una maraña de puestos, cargos, colaboradores necesarios, y demás delincuentes cuya principal característica era que formaban parte de distintos departamentos. La lógica parecía aplastante: si la trama delictiva se redujera a un solo departamento entonces la responsabilidad, en principio, quedaría limitada al encargado de dicho departamento. Si esta trama se extendiera a otros departamentos, entonces, en buena lógica, habría que pensar en la responsabilidad de algún alto cargo que, bien por acción, bien por omisión, como coordinador de la trama delictiva, o por dejación de sus funciones como garante del buen funcionamiento de su administración debería ser tachado como Mr. X (no se le pone el nombre por no “estigmatizarlo)…

Aplicando este método al caso que nos ocupa, y a la vista de los mencionados esquemas de la trama de corrupción en el Ayuntamiento de Madrid, ¿sería muy descabellado imaginar en este asunto la existencia de un Mr. X?




07 diciembre 2007

La brújula dorada

En su edición del 5 de diciembre, el diario ADN publica en su sección CINE Y ESPECTÁCULOS (o como quiera que se llame) una noticia relacionada con un estreno cinematográfico: La brújula dorada.

Esta noticia, que probablemente pasará desapercibida para el público municipal y espeso -como diría Rubén Darío-, contiene innumerables líneas de investigación relacionadas con un tema realmente interesante: la involucración entre el cine y la Religión. El hecho de que la llamada Liga Católica de EEUU arremeta contra la cinta no me parece lo más importante, como tampoco lo es que esa misma organización acuse al autor del libro en que está basada la película de "promover el ateísmo"... En realidad, según los postulados de Gustavo Bueno, estaríamos ante una refluencia de una religiosidad primaria a la que habría llegado Pullman acaso sin querer: estaría hablando en prosa sin saberlo.


Una película de estas características habría sido impensable hace doscientos o trescientos años, y no solamente por las razones que estará pensando alguno (el cine no lo inventan los hermanos Lumière hasta 1895) sino porque en aquella época todavía estaban en pleno apogeo las teorías del "automatismo de las bestias" (Descartes, pero antes que él Gómez Pereira).


Fue necesario Darwin y, más recientemente, el desarrollo de la etología, que muestran una línea entre los animales y el hombre, para que tengan algún sentido películas como El planeta de los simios, Los pájaros (de Hitchkock), El oso, o esta que se estrena ahora (La brújula dorada).


Para decirlo rápidamente: La brújula dorada es un ejemplo de verdadero cine religioso.



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